La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió este fin de semana a las declaraciones de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien el pasado viernes recreó una llamada con la mandataria sobre el cambio de nombre del Golfo de México a “Golfo de América”.

Durante un acto de Alimentación para el Bienestar en Sombrerete, Zacatecas, Sheinbaum rechazó el planteamiento y subrayó la intención de mantener una relación de cooperación con Estados Unidos.

“Bueno, cierro con esto, y no es conflicto, ni mucho menos, ni queremos nosotros ningún problema con el gobierno de Estados Unidos, somos socios, queremos a nuestros hermanos que viven allá, los defendemos”, afirmó.

Sin embargo, al referirse directamente a las declaraciones del presidente estadounidense, añadió: “Pero ayer otra vez dijeron que el Golfo, se llamaba ‘Golfo de América’”. Acto seguido, la presidenta preguntó a los asistentes:

– “¿Cómo se llama el Golfo?”
– “¡De México!”, respondieron.
– “Golfo de…”
– “¡México!”

Horas más tarde, en un evento de entrega de pensiones Mujeres Bienestar en General Pánfilo Natera, también en Zacatecas, Sheinbaum reiteró su postura y enfatizó el carácter pacífico de la política exterior mexicana.

“Nosotros somos un país de paz, eso nos caracteriza, siempre buscamos la paz afuera, en todo el mundo y también adentro de nuestro país”, señaló. Añadió que la relación con Estados Unidos se basa en la cooperación: “Y con el gobierno de Estados Unidos queremos paz, no queremos pelearnos, no nos interesa pelearnos, para nada; al contrario, somos socios y queremos la protección de nuestros hermanos del otro lado de la frontera”.

En ese contexto, volvió a mencionar la declaración de Trump: “Pero ayer el presidente de Estados Unidos dijo que el Golfo se llamaba ‘Golfo de América’”, tras lo cual repitió la dinámica con el público que respondió “¡Golfo de México!”.

Las declaraciones de Sheinbaum se producen después de que el viernes, Trump hiciera comentarios en los que recreó una supuesta llamada con la mandataria mexicana en tono de burla, a propósito de su decisión de cambiar el nombre del Golfo de México. El presidente estadounidense justificó la propuesta al asegurar que su país tiene mayor control territorial en la zona, afirmando que Estados Unidos posee el 92% del área circundante, mientras que México cuenta con menos del 8%.