Montar un ordenador hoy es más complicado y más caro de lo que era hace apenas unos meses. No se trata solo de que algunos componentes escaseen, sino de que el equilibrio del mercado se ha desplazado y está afectando de forma directa a la disponibilidad y a los precios. La memoria es uno de los mejores ejemplos de esa presión, y lo que está ocurriendo en ese mercado está empezando a tener efectos en cadena. Lo que parecía un problema limitado a ciertos perfiles de usuario ha ido ganando alcance y ya no se puede entender como algo aislado.

La escena que lo explica todo. En Akihabara, uno de los grandes centros de la electrónica y la informática de Tokio, una tienda ha decidido hacer algo poco habitual: pedir a sus propios clientes que le vendan sus ordenadores usados. Sofmap Gaming publicó un mensaje en su cuenta de X en el que reconocía abiertamente la situación: “Los PC gaming, incluso de segunda mano, están realmente sin stock ahora mismo”. A continuación, lanzaban una petición directa: “Por favor, si vais a comprar uno nuevo, vendédnos vuestro PC gaming…”. La escena se completaba con estanterías prácticamente vacías y otro detalle revelador: la propia tienda aseguraba que está recomprando bastante caro y que compra prácticamente cualquier PC, ya sea gaming o no.

Tuit Empresa Japonesa

No es un caso aislado. Estamos ante la consecuencia visible de una tensión que lleva tiempo acumulándose en el mercado del hardware. Primero afectó a quienes montaban sus propios equipos, con dificultades crecientes para encontrar ciertos componentes o asumir su precio. Después empezó a notarse en fabricantes y ensambladores, que han tenido que ajustar configuraciones y apoyarse en stock previo para mantener el ritmo. Ahora, esa presión ha terminado por trasladarse al punto de venta, donde ya no se trata solo de vender, sino también de conseguir producto.