En el cruce de las avenidas Insurgentes Norte y Montevideo, una silueta arquitectónica en ruinas nos cuenta una curiosa historia que pocos recuerdan en la capital mexicana. Se trata del antiguo Cine Lindavista, una edificación que para generaciones de capitalinos no fue simplemente una sala de proyecciones, sino la entrada a un mundo de fantasía gracias a su inconfundible fachada en forma de castillo de Disney.
El recinto fue inaugurado el día 25 de diciembre de 1942, producto de la visión del ingeniero Charles S. Lee. Aunque popularmente se le asoció con el castillo de Disneyland, es un dato histórico curioso que este edificio precedió por más de una década a la construcción del famoso parque temático en California. Con su torre cilíndrica y remate cónico, el Cine Lindavista introdujo el concepto de «cine atmosférico» en la zona norte, donde el interior del auditorio simulaba un cielo abierto, transportando a los espectadores a una experiencia inmersiva.
Durante su época de mayor esplendor, especialmente entre las décadas de los 70 y 80, el cine consolidó su identidad como el lugar perfecto para el entretenimiento infantil. Al especializarse en las producciones de Disney, la arquitectura del edificio y el contenido de sus pantallas se fusionaron. Para miles de niños, acudir a ver clásicos como Fantasía o Dumbo representaba una visita al «castillo real» de la colonia Lindavista.
El recinto no solo era un punto de encuentro social, fue también símbolo del crecimiento de la clase media en el norte de la ciudad. Sin embargo, con el cambio de milenio y la llegada de los complejos de salas múltiples, los majestuosos cines de una sola sala comenzaron a perder la batalla económica. El Cine Lindavista cerró sus puertas, entrando en un periodo de abandono y deterioro que puso en riesgo su supervivencia.
¿Cómo luce hoy el Cine Lindavista?
Actualmente es un lugar en completo abandono, donde no hay ninguna construcción levantada. Durante algunos algunos estuvo planeado construirse un Templo en Honor a San Juan Diego, el mismísimo Juan Pablo Segundo acudió a las construcciones para bendecirlas, pero nunca se terminó, ahora es una fachada incompleta.
Justo enfrente está el Metrobús 18 de Marzo, por si quieres visitarlo algún día, entonces puedes tomar este transporte público que te dejará a solamente unos pequeños pasos de distancia. Este es solamente una de las ruinas que todavía guarda mucha historia en su interior, sus pasillos y sus patios.