Monterrey.-  Año tras año, los mismos cuellos de botella siguen asfixiando la movilidad en Nuevo León sin que se concrete una solución de fondo.

La carretera a Dulces Nombres, la Carretera Nacional y el denominado Triángulo Norte se mantienen como los principales focos rojos viales, marcados por obras inconclusas, infraestructura rebasada y una falta de coordinación que ha impedido destrabar proyectos clave.

Las vialidades en estas zonas continúan operando con infraestructura insuficiente frente a un crecimiento urbano acelerado y desordenado, mientras proyectos estratégicos permanecen detenidos, en gran medida por diferencias políticas entre municipios y el Poder Ejecutivo.

Un caso es el de Dulces Nombres y prolongación Ruiz Cortines, donde convergen Apodaca, Guadalupe, Pesquería y Juárez. El alcalde de Apodaca, César Garza Arredondo, afirmó que su administración ha realizado inversiones en la zona, incluso por encima de otros niveles de gobierno, aunque reconoció que no es suficiente.

“Hemos invertido más que ningún otro Gobierno municipal e incluso más que el Gobierno estatal. Hemos ampliado la carretera Apodaca-Juárez, así como el puente de la carretera Apodaca-Juárez.

“Todavía falta porque falta ampliar unos tramos de Dulces Nombres en el caso de Apodaca y de Ruiz Cortines. Nuestra siguiente gran obra sería la ampliación de Dulces Nombres”, dijo.

El munícipe planteó además un esquema de financiamiento conjunto con el municipio de Guadalupe y el Gobierno estatal para proyectos de mayor escala.

El año pasado, el gobernador Samuel García señaló que el Estado estimaba una inversión de 400 millones de pesos para la ampliación de carriles de la carretera a Dulces Nombres y prolongación Ruiz Cortines, mientras que Apodaca y Juárez proyectaron requerir 70 y 60 millones de pesos, respectivamente.

El Municipio de Guadalupe inició trabajos de ampliación en el tramo de Ruiz Cortines, desde la avenida Girasol hasta los límites con Apodaca, con una inversión de 40 millones de pesos.

El congestionado sur

Otro de los focos críticos se ubica al sur del área metropolitana: la Carretera Nacional, cuya atención recae en los municipios de Monterrey y Santiago, así como en el Gobierno federal, y donde se concentra una alta carga vehicular.

De acuerdo con Ervey Cuéllar, presidente de Movimiento Vial Ciudadano, el problema se originó a partir de la autorización de desarrollos habitacionales sin una planeación adecuada, lo que se suma a un rezago histórico en infraestructura.

“El tema de la Carretera Nacional se empezó a agudizar de 10 o 15 años para acá y todo fue a raíz de que empezaron los municipios a autorizar fraccionamientos sin reglas y sin condiciones. La fluidez vial ya le ganó y nadie le ha puesto mano. Trae un atraso de 30, 40 años”, indicó.

También criticó las obras actuales, como el puente vehicular que conectará La Rioja con Las Estancias, iniciado el año pasado por el alcalde Adrián de la Garza, al considerarlas insuficientes.

El exalcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio, anunció en su momento la construcción de un paso a desnivel en la zona de La Rioja e incluso informó sobre la firma de un convenio con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para intervenir el tramo de la Carretera Nacional que cruza el municipio.