Las grandes compañías tecnológicas llevan meses en una dinámica difícil de entender si no se tiene en cuenta el contexto tecnológico actual. Compañías que, según sus resultados fiscales del primer trimestre de 2026, registran beneficios históricos cercanos al 80%, están recortando empleos al mismo tiempo. Lo que está pasando en sus plantillas no tiene nada que ver con una crisis financiera, sino que responde a una decisión estratégica con respecto a la IA.
Según los registros del portal Layoffs.fyi, en lo que va de 2026, más de 92.000 empleados del sector tecnológico han perdido su trabajo en todo el mundo debido a las rondas de despido que han puesto en marcha las principales compañías tecnológicas. El principal argumento para estos despidos es la IA, pero no porque esta tecnología vaya a hacer el trabajo que antes hacían los programadores, sino que responde a una reestructuración de las empresas para aligerar su plantilla y centrarse solo en desarrollar la IA. La medida no les está saliendo barata.
La gran apuesta de la IA que hay que pagar. La casualidad (y la cercanía con la presentación de sus resultados del primer trimestre) hizo que Microsoft y Meta anunciaran, el mismo día, despidos que afectarán a más de 16.000 empleados entre las dos. Meta prescindirá de 8.000 trabajadores, el 10% de su plantilla global, y dejará sin cubrir otras 6.000 vacantes. El objetivo de ambas compañías es mejorar la eficiencia y compensar la inversión en inteligencia artificial.
Microsoft afrontará unas inversiones cercanas a los 145.000 millones de dólares solo en este ejercicio fiscal, sumándose así a las inversiones en IA que están haciendo todas y cada una de las grandes empresas tecnológicas. Mantener esa apuesta sin que los márgenes sufran obliga a aplicar recortes, y el personal es el gasto que menos gusta a los inversores.
En conjunto, se acumularán inversiones por valor de 700.000 millones entre todas las grandes tecnológicas durante 2026, dentro de estas estimaciones también se incluyen los gastos en indemnizaciones que van asociadas a estos recortes de personal. Oracle, por ejemplo, reservó 2.100 millones de dólares solo para esta partida en su ronda de 30.000 despidos.
Microsoft estrena una fórmula diferente: el despido voluntario. En lugar de anunciar despidos colectivos, Microsoft ha elegido una vía que la empresa no había usado nunca en sus 51 años de historia: hacer ofertas de salida voluntaria para incentivar a que sean sus empleados quienes se vayan por decisión propia. Google ya aplicó esta fórmula de los despidos voluntarios en sus recortes de personal de 2025, no sin riesgo de perder a sus mejores empleados abriéndoles la puerta de salida.