Francisco Barnés de Castro, exsubsecretario de Energía, exdirector general del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y exrector de la UNAM, afirmó que las diferencias entre la producción de crudo reportada por Petróleos Mexicanos (Pemex) y los volúmenes que aparecen como refinados o exportados alcanzaron 165 mil barriles diarios en abril, por encima de los 106 mil barriles diarios que había identificado para el primer trimestre de 2026, y cuestionó la explicación ofrecida por la empresa sobre el destino de esos volúmenes.
En Aristegui en Vivo, el especialista respondió a una nota aclaratoria difundida por Pemex tras la entrevista del pasado 1 de junio en este espacio, y afirmó que el documento incurre en errores al minimizar discrepancias que, a su juicio, resultan relevantes por su magnitud.
Barnés cuestionó la explicación ofrecida por Pemex sobre las diferencias observadas entre la producción nacional de crudo y los volúmenes reportados como refinados o exportados, y sostuvo que las cifras oficiales muestran un incremento de barriles cuyo destino no puede identificarse a partir de los balances públicos de la empresa.
Explicó que su análisis se basa exclusivamente en información pública reportada por la propia petrolera y reproducida por la Secretaría de Energía a través del Sistema de Información Energética.
Según señaló, el volumen de crudo producido en México tiene esencialmente dos destinos: el procesamiento en las refinerías nacionales o la exportación. Por ello, dijo, la diferencia entre la producción y la suma de ambos conceptos debería ser reducida y atribuible únicamente a ajustes operativos menores.
“La suma del procesamiento en refinerías más la exportación debe ser una cifra muy parecida a la producción”, afirmó. Añadió que pueden existir variaciones derivadas de cambios de inventarios, diferencias de medición, fluctuaciones de temperatura o densidad del petróleo, pero sostuvo que éstas deberían representar cantidades relativamente pequeñas frente al volumen total producido en el país.
Barnés argumentó que cuando esas diferencias alcanzan decenas de miles de barriles diarios dejan de ser explicables únicamente por factores técnicos y se convierten en un asunto que amerita revisión.
El exfuncionario repasó la evolución del robo de combustibles en México. Recordó que durante años la principal preocupación fue la extracción ilegal de combustibles directamente de los ductos de Pemex, práctica que grupos criminales desarrollaron mediante perforaciones clandestinas en la red de transporte de hidrocarburos.
Según su recuento, ese fenómeno alcanzó niveles particularmente elevados durante la parte final del gobierno de Enrique Peña Nieto. Posteriormente, afirmó, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador logró contenerlo de manera importante durante sus primeros años.
No obstante, sostuvo que las cifras disponibles muestran que el problema volvió a crecer más adelante.
Barnés señaló que la nota aclaratoria de Pemex tiene razón al señalar una reducción reciente de las pérdidas asociadas al robo de combustibles en ductos. Sin embargo, sostuvo que la respuesta oficial se limita al fenómeno tradicional del huachicol y no aborda el tema central de sus observaciones sobre las diferencias en los balances de crudo.

Recordó que a partir de 2019 comenzaron a registrarse importaciones de diésel y posteriormente de gasolina bajo denominaciones distintas o mediante mecanismos destinados a evitar el pago de impuestos, lo que se conoce como huachicol fiscal.
Barnés sostuvo que esta práctica implica la evasión de gravámenes como el IEPS y el IVA, y aseguró que los volúmenes involucrados han sido significativos durante los últimos años. Indicó que el actual gobierno ha reconocido la existencia de este problema y ha emprendido acciones para combatirlo, a diferencia de lo que ocurrió anteriormente.
Sospechas sobre robo de crudo
El exdirector del IMP señaló que las investigaciones realizadas en Estados Unidos sobre empresas presuntamente vinculadas al tráfico ilegal de combustibles llevaron a revisar también la posibilidad de robo de petróleo crudo.
Según explicó, algunas pesquisas apuntan a operaciones en las que crudo mexicano habría sido exportado ilegalmente para ser refinado en territorio estadounidense y posteriormente reintroducido al mercado como combustibles.
A partir de ello, dijo, comenzó a revisar nuevamente las cifras de producción, refinación y exportación de petróleo. “Empezamos a buscar y a enterarnos que efectivamente había robo de crudo”, afirmó.
Diferencias crecientes en las cuentas
El especialista explicó que las discrepancias identificadas comenzaron a observarse desde 2021. De acuerdo con sus cálculos, durante 2021 y 2022 desaparecieron de las cuentas alrededor de 20 mil barriles diarios.
Posteriormente, entre 2023 y 2025, la diferencia promedio se elevó hasta aproximadamente 50 mil barriles diarios. Añadió que durante el primer trimestre de 2026 el fenómeno se habría agravado de manera importante. “El primer trimestre de este año se incrementó a 106 mil barriles”, afirmó.
Según sus estimaciones, esa diferencia representa cerca de 10 millones de barriles acumulados únicamente entre enero y marzo. El exfuncionario sostuvo que tales volúmenes no pueden justificarse mediante ajustes de inventarios o errores de medición.
“En tres meses llenaría 600 albercas olímpicas”, dijo para ilustrar la magnitud del volumen. También señaló que equivaldría aproximadamente al 80% del volumen del Estadio Ciudad de México.
Uno de los principales argumentos de Barnés para rechazar la explicación de Pemex se relaciona con la capacidad de almacenamiento disponible en el país. Explicó que si los barriles faltantes no fueron robados y permanecen físicamente en inventarios, entonces tendría que existir infraestructura suficiente para resguardarlos.
Aseguró que la capacidad nacional de almacenamiento de crudo ronda entre 12 y 15 millones de barriles, incluyendo instalaciones estratégicas y sistemas de almacenamiento utilizados en la operación cotidiana.
Por ello, consideró inviable que los volúmenes faltantes pudieran explicarse únicamente por movimientos de inventario. Recordó además que el principal sistema flotante de almacenamiento utilizado por Pemex para operaciones de exportación tiene una capacidad cercana a 2.2 millones de barriles.
Según sus cálculos, almacenar 10 millones de barriles adicionales requeriría aproximadamente cinco embarcaciones de tamaño similar. “Simplemente no lo tenemos”, señaló.
Diferencias crecientes en las cuentas
El especialista explicó que las discrepancias identificadas comenzaron a observarse desde 2021. De acuerdo con sus cálculos, durante 2021 y 2022 desaparecieron de las cuentas alrededor de 20 mil barriles diarios.
Posteriormente, entre 2023 y 2025, la diferencia promedio se elevó hasta aproximadamente 50 mil barriles diarios. Añadió que durante el primer trimestre de 2026 el fenómeno se habría agravado de manera importante. “El primer trimestre de este año se incrementó a 106 mil barriles”, afirmó.
Según sus estimaciones, esa diferencia representa cerca de 10 millones de barriles acumulados únicamente entre enero y marzo. El exfuncionario sostuvo que tales volúmenes no pueden justificarse mediante ajustes de inventarios o errores de medición.
“En tres meses llenaría 600 albercas olímpicas”, dijo para ilustrar la magnitud del volumen. También señaló que equivaldría aproximadamente al 80% del volumen del Estadio Ciudad de México.
Uno de los principales argumentos de Barnés para rechazar la explicación de Pemex se relaciona con la capacidad de almacenamiento disponible en el país. Explicó que si los barriles faltantes no fueron robados y permanecen físicamente en inventarios, entonces tendría que existir infraestructura suficiente para resguardarlos.
Aseguró que la capacidad nacional de almacenamiento de crudo ronda entre 12 y 15 millones de barriles, incluyendo instalaciones estratégicas y sistemas de almacenamiento utilizados en la operación cotidiana.
Por ello, consideró inviable que los volúmenes faltantes pudieran explicarse únicamente por movimientos de inventario. Recordó además que el principal sistema flotante de almacenamiento utilizado por Pemex para operaciones de exportación tiene una capacidad cercana a 2.2 millones de barriles.
Según sus cálculos, almacenar 10 millones de barriles adicionales requeriría aproximadamente cinco embarcaciones de tamaño similar. “Simplemente no lo tenemos”, señaló.

