Monterrey.- Las banquetas y el transporte público ya son un calvario que se intensifica para las personas con alguna discapacidad motriz, pues además de tener que esquivar obstáculos en la calle, enfrentan una falta de empatía que incluso pone en riesgo sus vidas.

Carlos Navarro se mueve en silla de ruedas, trabaja en un módulo del gobierno federal en Monterrey. Para llegar a su trabajo toma el metro, un camión y recorre dos cuadras.

Él aseguró sentirse en riesgo a lo largo de este viacrucis, por la falta de banquetas adecuadas y la poca capacitación del personal del transporte urbano.

“Las banquetas están horribles; lo que se dicen horribles es que hay que bajarse en un pedacito de cinco metros para poder avanzar en la calle. Pasan y te avientan el carro, cuando no vas por gusto en la calle, vas porque pues la banqueta no funciona”, dijo.

Otra adversidad que complica su trayecto es la lluvia; pues calles aledañas a su trabajo se inundan y le impiden el paso. “Si está lloviendo trató de subir lo más que pueda para tomar el camión, si por algún motivo no puedo subir pues me espero hasta que baje el agua”, agregó.

La movilidad cotidiana continúa representando un desafío para miles de adultos mayores y gente con movilidad reducida. La infraestructura urbana y el respeto a los espacios peatonales presentan deficiencias que dificultan un desplazamiento seguro e independiente.

En un recorrido realizado por ABC Noticias en el área metropolitana fue posible observar desniveles, obstáculos permanentes y tramos sin continuidad, así como rampas de acceso bloqueadas por vehículos, postes, anuncios o mobiliario urbano.

Condiciones que obligan a los peatones a descender al arroyo vehicular para continuar su trayecto, incrementando el riesgo de sufrir un accidente.

El problema no solo es para quienes utilizan silla de ruedas, también a personas con discapacidad visual, adultos mayores, usuarios de andaderas y personas con lesiones enfrentan estas barreras físicas.

Cerca de la Clínica 6 del IMSS, el municipio de San Nicolás sí ha rehabilitado unas banquetas, pero otras siguen deterioradas. En el centro de Monterrey persisten zonas con banquetas estrechas, desniveles y superficies poco accesibles que complican el acceso en el primer cuadro de la ciudad.

El panorama empeora en las paradas de camiones sobre el las calles Juan I. Ramón y Cuauhtémoc, y en el cruce con Whashington donde las rampas para las estaciones del Metro están completamente destruidas.

Falla la política pública
Las constantes obstrucciones o falta de adecuaciones responden a la falta de política pública por parte de las autoridades e incluso a la inversión para desarrollar infraestructura inclusiva en todos los espacios públicos.

La integrante de Movimiento de Personas con Discapacidad, Patricia Martínez, explicó que la movilidad en la entidad sigue siendo considerado como voluntad y no como parte de una garantía para todas las personas.

“Falta mucha voluntad política e inversión. No es seguro andar por las calles si tienes alguna discapacidad, hay movilidad estrecha, carros que se estacionan en las esquinas, se tienen que bajar de las banquetas, es muy riesgoso”, comentó.

Martínez, añadió la falta de cultura vial y empatía por parte del automovilista y la ciudadanía en general.

“Obstruyen banquetas, las cocheras de casa que a veces toman la banqueta, ponen maceteros, botes de basura fijos, letreros de negocios; de repente, cuando se ha solicitado la accesibilidad específicamente, pues nos dicen que los postes que estorban mucho, que las banquetas son angostas.

“Existe una normativa de banquetas desde el sexenio pasado. pero no se aplica”, lamentó Martínez.