Monterrey.- Pese a la modernización reciente de la Red de Monitoreo Ambiental de Nuevo León, tres de las 15 estaciones instaladas en el Área Metropolitana de Monterrey deberían reubicarse porque su ubicación impide que representen adecuadamente la calidad del aire a la que está expuesta la población, concluyó el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Se trata de las estaciones Preparatoria ITESM (Sur), García y Universidad, las cuales, de acuerdo con un estudio elaborado con información de 2025, no cumplen con los criterios de ubicación establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA), debido a su cercanía con vialidades de alto flujo vehicular, estacionamientos, obstáculos físicos y superficies que influyen directamente en los registros de emisiones.
El informe señala que el objetivo de estas estaciones es medir la calidad del aire a una escala vecinal, es decir, representar las condiciones de un área de entre 500 metros y cuatro kilómetros donde la población está expuesta a una mezcla de distintas fuentes de contaminación.
Sin embargo, la investigación concluye que, por las condiciones de su entorno, las tres estaciones actualmente sólo son representativas de una escala media, equivalente a un radio de entre 100 y 500 metros.
Esto quiere decir que reflejan principalmente el impacto de fuentes muy cercanas, como el tránsito vehicular, la maniobra de automóviles en estacionamientos o la resuspensión de polvo.
En el caso de la estación ubicada en la Preparatoria del Tec de Monterrey, el estudio atribuye esta limitación a su proximidad con un estacionamiento y vialidades con alta circulación, mientras que la estación Universidad también registra una fuerte influencia del tránsito cercano.
Para la estación García, el INECC identificó que la cercanía con la avenida Heberto Castillo y la presencia de terrenos con polvo suelto provocan que las mediciones estén dominadas por las emisiones del tráfico y la resuspensión de partículas, en lugar de representar la calidad del aire de una zona más amplia.
De acuerdo con el organismo, estas condiciones provocan que las estaciones funcionen más como puntos de monitoreo de fuentes directas de contaminación que como sitios diseñados para caracterizar la exposición de la población de un vecindario. Por ello, recomienda su reubicación para que cumplan con ese objetivo.
Tras ser consultada, la Secretaría de Medio Ambiente reconoció que se está evaluando, junto con el INECC, la reubicación de algunas estaciones para “obtener más datos”.
“Con base en los resultados que se obtengan, se puede evaluar reubicar algunas (estaciones) que así lo ameriten, con la finalidad de ampliar la cobertura y poder obtener más datos.
“Es importante recalcar que es una evaluación que se está realizando en aras de abarcar más territorio y descartar que, por el desarrollo de la ciudad, pudiera existir alguna interferencia”, respondió la dependencia en un boletín informativo.
Otras tres estaciones corren ese riesgo
Aunque el INECC concluyó que las otras 12 estaciones cumplen actualmente con las condiciones necesarias para representar la calidad del aire que respira la población, advirtió que tres de ellas podrían perder esa capacidad si no se vigila su entorno.
Se trata de las estaciones Obispado, Escobedo y Juárez, donde el organismo recomendó dar seguimiento a factores que, en el mediano plazo, podrían reducir su representatividad espacial y hacer que sus mediciones reflejen principalmente fuentes de contaminación cercanas, como ocurre con las estaciones Sur, García y Universidad.
En el caso de la estación Obispado, el INECC señaló que será necesario vigilar el crecimiento de las áreas arboladas para evitar que interfieran con el libre flujo del viento.
Para Escobedo, la principal preocupación es la resuspensión de partículas provenientes de terrenos de terracería sin cobertura vegetal, mientras que en Juárez recomendó monitorear el incremento del tránsito vehicular en vialidades cercanas.