Aunque no tenía claro que su camino sería la política, sí tenía firme el deseo de servir y mejorar su entorno, lo que, con el tiempo, encontró en el servicio público una vía para concretarse.
“Cuando era niña me imaginaba ayudando a las personas y siendo alguien que pudiera hacer una diferencia en la vida de los demás. No siempre tuve claro que quería dedicarme a la política, pero sí tenía muy presente ese deseo de servir, de apoyar y de mejorar mi entorno”, expresó.
Desde el PAN, la diputada Claudia Caballero compartió que, desde los 11 o 12 años, sentía una fuerte motivación por integrarse a grupos de apoyo y servicio social.
Tras tocar varias puertas, encontró en Acción Nacional un espacio alineado con sus valores. Señaló que su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por el aprendizaje y la participación, y que hasta hoy mantiene esa emoción por el contacto con la ciudadanía y la defensa de causas desde el Congreso.
“Fue así como realmente tuve una niñez y adolescencia llenas de aprendizaje y momentos que no cambiaría para nada. Y hoy sigue en mí una parte de esa niña, porque me sigo emocionando cada que visitamos a los ciudadanos, cada que toca ir a un evento y platicar con tanta gente, y cada vez que desde el Congreso nos toca defender todo tipo de causas”, dijo.
A estas historias se suma la diputada del PRI, Lorena de la Garza, quien aseguró que, a diferencia de otros casos, su aspiración de infancia coincide plenamente con su presente.
“Exactamente lo que estoy haciendo ahorita. Quería ser política, quería estar en política y quería ayudar a los demás”, afirmó.
La vicecoordinadora de Movimiento Ciudadano en el Poder Legislativo, Melisa Peña, aseguró que desde niña se visualizaba como diputada e incluso aspiraba a ser senadora o gobernar el estado. Su interés la llevó a participar activamente en actividades como oratoria y organización estudiantil.
“Siempre, de chiquita, dije que un día iba a ser diputada, que, si Dios quiere, voy a ser diputada federal o senadora. Estoy muy contenta de que el primer sueño se me haya cumplido, que es representar a mi distrito y ser diputada local.
“Fui una niña muy inquieta, como soy ahora, que siempre anda arriba y abajo, con mucha energía, pero además muy, muy soñadora”, indicó.
Actualmente, dijo sentirse satisfecha de haber comenzado a cumplir sus metas y aprovechó para enviar un mensaje a niñas y niños: no dejar de soñar y trabajar por aquello que desean alcanzar.
El diputado de Movimiento Ciudadano, Baltazar Martínez, recordó que de niño tenía una fascinación por la historia antigua, los misterios y los descubrimientos.
Su imaginación lo llevaba a pensar en ciudades perdidas como Atlantis, fósiles de dinosaurios y civilizaciones como la egipcia. Con el tiempo entendió que esa pasión tenía nombre: la arqueología, profesión a la que soñaba dedicarse cuando era pequeño.
“De niño siempre fui muy interesante, muy peculiar. Me gustaba mucho todo lo que eran monumentos antiguos, pirámides, las edificaciones de los egipcios, los que se ponían a buscar ciudades perdidas subterráneas y fósiles de dinosaurios. Entonces, cuando era chico, yo preguntaba qué era y me decían: ‘Ah, arqueólogo’. Entonces, de chiquito soñaba con ser eso”, mencionó.