Hablar de Nvidia es hablar del pegamento de la inteligencia|artificial. El gigante de las GPU ha invertido millonadas financiando compañías como OpenAI o Anthropic, pero durante el camino no se ha olvidado de las startups o de ir haciendo adquisiciones para reforzar su posición en el mercado. El problema es que se está perdiendo un potencial mercado de 50.000 millones de dólares: China.
Porque Nvidia está deseando entrar en China, pero está atrapado entre la burocracia, el Gobierno de Trump, el de Xi Jinping y el contrabando de sus tarjetas gráficas.
El gran divorcio. En muy poco tiempo, Nvidia ha pasado de tener el dominio del mercado chino de GPU para inteligencia artificial a perderlo por completo. Las restricciones de la Administración Trump y el recrudecimiento de la guerra comercial entre las potencias dejó a Nvidia fuera de juego. O adaptaba sus GPU y creaba versiones menos capaces de las que vendía en occidente o no podría vender en China.Durante un tiempo, Nvidia estuvo vendiendo las H20 para adaptarse a las nuevas normas, pero es algo que ha pasado factura. A medida que las necesidades de la IA demandaban GPU más potentes y la propia industria china con Huawei, Cambricon y Moore Threads se desarrollaba, Nvidia iba quedando fuera de juego.
Cuota oficial. A mediados del año pasado, Jensen Huang, CEO de Nvidia, presionó a Donald Trump para que entrara en razón: era mejor que Nvidia pudiera entrar en China tanto para ganar dinero como para frenar el acelerado desarrollo de la industria interna, una a la que las restricciones occidentales habían dado alas. Al final, EEUU cedió previos aranceles del 25% y una condición: todos los pedidos de GPU de empresas chinas a Nvidia serían revisadas una a una.
Hay un problema: el órgano estadounidense encargado de revisar esas licencias de exportación ha menguado en un 20% estos últimos meses, lo que está provocando retrasos de meses a la hora de hacer efectivo un pedido. Desde que una empresa china pide GPU de Nvidia hasta que les dan una respuesta, los ‘dragones chinos’ ya han sacado algún producto.
¿El resultado? Huang apunta que Nvidia ha pasado de líder en China a tener una cuota del 0%, pintando la situación como un auténtico drama y apuntando, directamente, a las estrategias tanto de China como, sobre todo, de Estados unidos como causantes de que su empresa esté cayendo en el fuera de juego del gran mercado asiático. Además, es la propia China la que impulsa a sus compañías a que, en la medida de lo posible, utilicen el hardware chino que se está desarrollando a ritmos acelerados.
Cuota “oficial”. Pero que Huang afirme que su cuota de mercado en China es del 0% no significa que no haya GPU para la IA en China porque parece que hay H100, H200 y hasta las B200 debido a algo muy sencillo: el contrabando. Pese a las soluciones tecnológicas propias que están desarrollando, es evidente que gran parte de la industria de la IA se construye con GPU de Nvidia y eso implica que las herramientas están muy bien optimizadas para ellas.
Son varias las ocasiones en las que se ha informado sobre redes de contrabando de chips de IA de Nvidia con incautaciones modestas en ocasiones (apenas unas decenas de millones de dólares) y algo más gordas en otras (cientos de millones en unos pocos meses). Las empresas chinas consiguen estos chips por rutas indirectas desde Hong Kong y Singapur y, aunque Nvidia intenta trazar el origen, el flujo clandestino y las cadenas opacas hacen que la tarea sea compleja.
Atrapado. Alguien se está llenando los bolsillos y ese alguien no es Nvidia. Y el problema es que la presión de Huang surtió efecto, pero la solución que le dieron no es lo ágil que el mercado necesita. Volviendo al asunto de la burocracia, la Oficina de Industria y Seguridad de Estados unidos, que es la que se encarga de revisar esas licencias de exportación, redujo su plantilla un 19% en 2024.