Desde temprano, el Centro Histórico de Guadalajara volvió a oler a tradición. Entre campanadas, rezos y pasos apresurados, los puestos de empanadas aparecieron como cada año, marcando el inicio de una de las estampas más esperadas de la Semana Santa.
En total, 258 espacios autorizados transforman las inmediaciones de los templos emblemáticos del Centro, en un corredor donde conviven la fe, el antojo y el comercio. Bajo lonas coloridas, los puestos se llenan de empanadas doradas, crujientes y recién salidas del horno, listas para seducir a locales y visitantes.
Del lado salado, el menú también conquista: empanadas de champiñones con queso, rajas con crema, atún o camarón ofrecen opciones sustanciosas para quienes buscan algo más que un antojo. El equilibrio entre masa y guiso convierte cada pieza en una comida completa para continuar el recorrido.
La escena se repite en puntos clave como la Catedral, El Santuario, La Merced, Aranzazú y San Francisco, donde el flujo de personas no se detiene. Familias, turistas y fieles avanzan entre puestos, algunos con cirios en mano, otros con una empanada.
Del lado salado, el menú también conquista: empanadas de champiñones con queso, rajas con crema, atún o camarón ofrecen opciones sustanciosas para quienes buscan algo más que un antojo. El equilibrio entre masa y guiso convierte cada pieza en una comida completa para continuar el recorrido.