Monterrey.- Protección Civil de Nuevo León integra a sus filas a perros de razas como labrador, pastor alemán, pastor belga malinois y golden retriever para labores de búsqueda y rescate. Tras una selección por rescate o adquisición, y un adiestramiento de seis meses a dos años, los binomios caninos quedan listos para atender emergencias en el estado, como la localización de personas en estructuras colapsadas, zonas de difícil acceso y situaciones de extravío, además de apoyar en tareas preventivas y de proximidad ciudadana.
En entrevista para ABC Noticias, el director de Protección Civil del estado, Erik Cavazos, explicó que estos ejemplares son preparados desde edades tempranas bajo un esquema integral que abarca desarrollo olfativo, obediencia, resistencia física y, sobre todo, el fortalecimiento del vínculo con su manejador, elemento clave durante intervenciones en campo.
Cada ejemplar cumple funciones específicas de acuerdo con su perfil, por lo que no todos pueden participar en las mismas labores, como vuelos en helicóptero o intervenciones de alto impacto.
Las razas antes mencionadas son seleccionadas precisamente por sus características físicas y de comportamiento, y todos los ejemplares cuentan con microchip, esquema de vacunación completo y certificaciones que avalan su entrenamiento, requisito indispensable para su operación.
“En el peto, ellos pueden traer su nombre y el de la manada, que es nuestro logo Manada K9, y en algunos casos, cuando están en etapa de entrenamiento, también se indica que el perro está en servicio. Es muy importante mencionar que todos nuestros perros portan collares que los identifican como perros de servicio. No son mascotas, son animales que trabajan prácticamente 24/7. En el caso de Chanel, lleva su nombre y también el tipo de sangre, no del perro, sino del manejador o del vínculo, que en este caso soy yo”, señaló Cavazos.
El funcionario también explicó que, durante sus labores, los perros no deben ser tocados ni distraídos, ya que se encuentran en servicio activo, salvo en casos específicos como dinámicas controladas de búsqueda o demostraciones.
Además, destacó que en Protección Civil del estado se cuenta con más de tres ejemplares activos asignados a distintas funciones operativas.
En cuanto a su retiro, indicó que los caninos tienen una vida operativa de entre siete y ocho años, dependiendo de su condición física y tipo de trabajo.
Tras este periodo, son jubilados y permanecen, en la mayoría de los casos, con sus manejadores, quienes continúan a cargo de su cuidado en un entorno más tranquilo, lejos de la actividad operativa.
“Joe es un perro de búsqueda y localización; como es de Lara (elemento de Protección Civil de Nuevo León), se va a quedar con él. Su jubilación será estar en un lugar más tranquilo, en un ambiente sin tanta atención ni estrés. Eso es lo que pasa en estos casos. Muchos de los K9 tienen un periodo de trabajo de entre ocho y nueve años, dependiendo de su función, y la mayoría se los quedan sus manejadores.
En el caso de Chanel, seguiría conmigo todo el tiempo. Los perros de terapia también tienen un periodo de servicio de entre ocho y nueve años y, en la mayoría de los casos, los entrenadores se los quedan, porque se genera un vínculo muy fuerte con ellos. No es como en el Ejército u otras instituciones; aquí en Protección Civil convivimos prácticamente 24/7 con ellos, por lo que es muy difícil separarse cuando llega su jubilación”, comentó.