SPARC Foundry es una de las mejores bazas a las que puede aferrarse España para subirse a un tren, el de los semiconductores, guiado actualmente con pulso firme por EEUU, Corea del Sur, Taiwán, China y Japón. Esta empresa gallega, no obstante, no persigue producir chips de silicio. En esta área competir con las cinco potencias que acabo de mencionar es esencialmente imposible.
El plan de SPARC pasa por construir en el Parque Tecnológico de Valadares, en Vigo, una fábrica de semiconductores fotónicos de próxima generación. Lo interesante es que estos chips no serán de silicio; estarán fabricados empleando arseniuro de galio (GaAs), fosfuro de indio (InP) o nitruro de galio (GaN), y con toda probabilidad tendrán un papel protagonista en los sectores de las telecomunicaciones, la defensa, la automoción, la electrónica de consumo, la computación cuántica o la industria aeroespacial.
Sea como sea SPARC no abordará el proyecto GIGaNTE sola. Indra lo lidera con una participación en SPARC Foundry del 37%, lo que coloca a este último grupo como el socio mayoritario de la compañía especializada en la producción de chips. Según SPARC e Indra la planta de semiconductores de Vigo estará operativa durante el primer semestre de 2027 y tendrá la capacidad de fabricar hasta 20.000 obleas al año cuando consiga trabajar a pleno rendimiento. Un apunte interesante: GIGaNTE, el nombre de este proyecto, ha sido ideado alrededor de la fórmula química del nitruro de galio (GaN).