Monterrey.- En una corporación históricamente dominada por hombres, cada vez son más las mujeres que no solo portan el uniforme, sino que también lideran operativos, toman decisiones en momentos críticos y construyen carrera dentro de las filas de seguridad pública.
En Fuerza Civil, dos historias reflejan ese camino: la de Mary Carmen Madero, policía segundo que sobrevivió a un accidente que casi le cuesta la vida, y la de “La Jefa”, segundo comandante del Grupo Rural Colombia, quien hoy dirige operativos en la zona norte del estado.
Ambas comparten algo en común: más de una década dentro de la corporación y la convicción de que el género no determina la capacidad para servir en un cuerpo policial.
Para Mary Carmen Madero, su llegada a la corporación comenzó con una decisión inspirada por su propia familia. Originaria de Toluca, recuerda que la inquietud por ingresar a una institución policial nació al escuchar las experiencias de su hermana menor, quien ya formaba parte de una corporación en su estado.
El interés la llevó a Nuevo León, donde ingresó a Fuerza Civil hace 13 años. Actualmente se desempeña en el área administrativa, en la sección de comparecencias, donde coordina la presencia de elementos que deben declarar tras participar en operativos.
Sin embargo, su trayectoria no siempre estuvo detrás de un escritorio. Durante años participó en patrullajes y operativos, particularmente en zonas donde la violencia familiar era una constante. Esos episodios, relata, suelen ser de los que más impactan emocionalmente a los elementos.
La policía reconoce que pertenecer a una corporación de seguridad implica también sacrificios personales. Momentos familiares importantes quedan fuera de su alcance debido a las responsabilidades del servicio.
En su caso, uno de los episodios más difíciles fue no poder estar cerca de su madre durante momentos delicados de salud. Aun así, sostiene que portar el uniforme implica asumir esa responsabilidad.
“Tienes que aceptar que estás aquí para proteger a las familias, para que ellas puedan vivir momentos que tú a veces no puedes vivir con la tuya”, explica.
La resiliencia de Mary Carmen Madero se puso a prueba en un episodio que marcó su vida y su carrera. Hace algunos años, cuando salía de servicio, fue atropellada en un accidente que la dejó con lesiones graves: fracturas en ambas piernas, daño en la columna y una operación en el cráneo.
Durante el proceso médico, incluso llegó a ser desconectada por los médicos, quienes consideraban que las probabilidades de sobrevivir eran mínimas. Contra ese pronóstico, logró recuperarse.
Tras siete meses de rehabilitación volvió a la corporación y retomó sus actividades, incluso participando nuevamente en entrenamientos físicos y cursos. Para ella, el proceso dejó una lección clara.
“La mente es más fuerte que el cuerpo. Muchas veces lo que te limita no es el cuerpo, es la mente”, afirma.
Entre sus compañeros, su regreso se convirtió en un ejemplo de perseverancia dentro de la institución. Hoy, asegura, su mayor aspiración es ser recordada como una mujer que abrió camino para las generaciones que vienen detrás.
“Que sepan que sí se puede”, resume.
Liderar operativos en zona rural
A cientos de kilómetros de donde comenzó su historia, otra mujer dirige operaciones en una de las zonas más complejas del estado. Conocida entre sus elementos como “La Jefa”, es segundo comandante del Grupo Rural Colombia, donde tiene bajo su mando a más de 150 elementos.
Su historia en Fuerza Civil comenzó hace 13 años, cuando llegó a Nuevo León desde Torreón en busca de mejores oportunidades. En ese momento trabajaba en una tienda de conveniencia.
El ingreso a la corporación ocurrió casi por casualidad. Al pasar frente a la Universidad de Ciencias de la Seguridad, decidió preguntar a una patrulla cómo podía convertirse en policía. Días después, ya estaba iniciando el proceso de ingreso.
Hoy encabeza operativos en brechas y caminos rurales donde, lejos de la percepción común, suelen presentarse delitos de alto impacto. Las jornadas comienzan sin saber qué ocurrirá durante el día.
“Salimos a operar sin saber qué puede pasar. No vamos pensando en un enfrentamiento, pero sabemos que puede suceder”, explica.
Uno de los episodios que más la ha marcado ocurrió recientemente durante un enfrentamiento en Sabinas Hidalgo, donde una compañera resultó gravemente herida.
Para un mando operativo, señala, la dificultad no solo está en enfrentar el riesgo, sino en tomar decisiones que impactan directamente en la vida de quienes están bajo su responsabilidad.
“Tengo que tener la mente fría porque no solo está en riesgo ella, están todos mis elementos”, explica.
El liderazgo dentro de la corporación tampoco ha estado exento de retos. Reconoce que, en muchos casos, los mandos femeninos deben esforzarse el doble para ser aceptados por sus compañeros.
“A algunos les cuesta recibir órdenes de una mujer. Por eso tienes que demostrar con trabajo que sí se puede”, afirma.
Con los años, asegura haber ganado el respeto de su equipo precisamente a partir de los resultados obtenidos en el terreno.
Las historias de Mary Carmen Madero y “La Jefa” reflejan dos rutas distintas dentro de la misma corporación: una marcada por la recuperación tras un accidente que puso en riesgo la vida, y otra por el liderazgo operativo en zonas de alto riesgo.
Ambas coinciden en un punto: ser mujer dentro de una corporación policial implica retos adicionales, pero también la posibilidad de demostrar que la capacidad no depende del género.
En el marco del 8 de marzo, sus trayectorias se suman a las de otras mujeres que han decidido construir carrera en el ámbito de la seguridad pública, un espacio donde su presencia sigue creciendo con el paso de los años.