Ante la persistente crisis por la mala calidad del agua que afecta a colonias del Área Metropolitana de Guadalajara, la instalación de filtros domésticos y comerciales se ha convertido en una de las principales alternativas para reducir el color amarillento o chocolatoso, el mal olor y la presencia de sedimentos.

Ernesto López, encargado de Hydra Bombas y Equipos, en Guadalajara, explicó que hay distintos tipos de filtros y su eficacia depende de la calidad y contaminación del agua. Los más básicos, de polipropileno, retienen partículas sólidas, mientras que los de carbón activado reducen olores, sabores y parte de los sedimentos.

No obstante, señaló que los equipos con mayor demanda durante los últimos tres meses han sido los sistemas antisarro y los filtros de un pie cúbico de fibra de vidrio, diseñados para viviendas y establecimientos con mayor consumo.

“Cada instalación requiere un diagnóstico previo para determinar qué tipo de sedimentos o contaminantes contiene el agua. De ello depende la elección del filtro adecuado”.

Debido al deterioro en la calidad del suministro registrado durante las últimas semanas, López recomendó reemplazar los cartuchos filtrantes con mayor frecuencia, incluso hasta dos veces al mes, ya que un filtro saturado pierde efectividad. En el caso de los equipos de fibra de vidrio, destacó que cuentan con un sistema automático de retrolavado que prolonga su vida.

El comerciante aseguró que, desde abril, la demanda de estos equipos se ha incrementado. Los precios oscilan entre 80 y 350 pesos para cartuchos y filtros básicos, mientras que los sistemas de mayor capacidad representan una inversión superior.

En negocios con alto consumo, como restaurantes, sugirió combinar filtros para sedimentos con sistemas de carbón activado que reduzcan color y olor. Para volúmenes elevados, los equipos de fibra de vidrio ofrecen mejores resultados.

Quienes ya usan filtros admiten que los resultados son limitados. María Gutiérrez, dueña de una taquería en Tlaquepaque, instaló dos filtros de carbón de 500 pesos cada uno. Aunque el agua tiene menos olor y color, sigue usando garrafones para beber y preparar alimentos. Además, desde abril ha limpiado tres veces el tinaco de su vivienda, como recomendaron las autoridades, sin notar una mejora significativa en la calidad del agua.

“Hemos notado menos olor y menos color, pero eso no significa que el agua sea segura para cocinar o para usarla en toda la casa”.

Especialistas coinciden en que los filtros solo son una medida temporal. Josué Sánchez Tapetillo, experto en gestión de recursos hídricos, explicó que pueden reducir el color, el olor y algunos sedimentos, pero no garantizan eliminar metales pesados, microorganismos u otros contaminantes que aún no han sido identificados mediante estudios oficiales.

Arturo Gleason, académico de la Universidad de Guadalajara, consideró que la falta de un diagnóstico integral sobre el origen de la contaminación impide conocer qué tecnología resulta realmente efectiva. Subrayó que cada vivienda enfrenta condiciones distintas y que un filtro, por sí solo, no garantiza agua segura.

Mientras no se confirme la calidad del agua, especialistas recomiendan usar agua embotellada para beber, cocinar y cepillarse los dientes; limpiar tinacos y cisternas, cambiar los filtros a tiempo y no confiar en que la falta de color u olor significa que el agua es segura.

Filtros mejoran aspecto del agua, pero no garantizan su calidad
Debido a la problemática del agua turbia, con mal olor, color amarillento o chocolatoso e incluso con presencia de metales pesados, que afecta a alrededor de 600 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), especialistas advirtieron que, ante el desconocimiento del nivel de contaminación, los filtros para limpiar el líquido, aunque pueden ser una herramienta para hogares y negocios, no garantizan la calidad del recurso.

Josué Sánchez Tapetillo, experto en gestión de recursos hídricos, indicó que los filtros no pueden remover el olor. “Si la contaminación del agua tiene otro origen, vamos a decir bacteriológico o, vamos a pensar en un extremo, que pudiera ser contaminación por materiales pesados, eso no lo puede remover un filtro. Lo que la gente reporta es que los filtros le están quitando el color al agua sucia que llega, pero no le están quitando el olor. No son garantía de que remuevan la contaminación”.

Añadió que se han reportado problemas dermatológicos, infecciones estomacales y ardor en los ojos. “No tenemos certeza de qué tipo de contaminante hay en el agua y en qué nivel. Qué implicaciones puede tener para la salud y si hubiera un filtro que pudiera realmente aliviar el problema y garantizar a la gente que puede usar el agua con confianza”.

Por su parte, Arturo Gleason, especialista en agua y ciudad, explicó que las descargas de aguas negras en los canales abiertos del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) no son la única causa del problema. Señaló que la mala calidad del agua también es consecuencia de la falta de mantenimiento, así como de la ausencia de un plan de modernización y cuidado del sistema durante más de 30 años.

Enfatizó la necesidad de realizar un diagnóstico que permita conocer con exactitud las causas de la mala calidad del agua, definir una estrategia para presupuestar programas eficientes y ejecutar obras urgentes que solucionen la problemática.

Asimismo, coincidió en que se desconoce el nivel de contaminación del agua. Si bien los filtros pueden ayudar en el corto plazo, aclaró que no resuelven la crisis de fondo.

“Los sistemas de purificación, aclaro, son reactivos, no resuelven el problema de fondo. Evitemos tener contacto con esta agua […]. La contaminación es muy diversa: puede haber distintos elementos contaminantes distribuidos en el flujo de agua, y ciertos filtros, ciertos sistemas puede funcionar, otros no. No hay una solución única, necesitamos un diagnóstico a fondo de lo que está sucediendo en cada parte de la ciudad para determinar los sistemas de tratamiento”, concluyó.

Acciones emergentes
El Gobierno de Jalisco implementó un plan emergente para atender los problemas de mala calidad del agua en 600 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), con una inversión estimada de 100 millones de pesos.

La estrategia contempla la entrega de garrafones, vales para su llenado, pipas e instalación de plantas potabilizadoras móviles. La primera ya opera en la colonia El Sauz y produce hasta mil 500 garrafones de 20 litros por jornada. En total se instalarán 40 unidades en zonas afectadas.

El gobernador Pablo Lemus informó que los municipios definirán las colonias prioritarias para distribuir los apoyos. Añadió que las primeras mejoras en la calidad del agua podrían observarse entre finales de agosto y principios de septiembre, mientras que las obras de infraestructura concluirán gradualmente durante 2027.

 

Filtros comunes de uso doméstico

  • Carbón activado: Reduce cloro, malos olores, sabores, algunos pesticidas y, en ciertos modelos, plomo.
  • Filtro cerámico: Retiene sedimentos, tierra, protozoarios y parte de las bacterias.
  • Ultrafiltración (UF): Elimina bacterias, quistes, microplásticos y partículas muy finas.
  • Ósmosis inversa: Reduce metales pesados (como plomo y arsénico), nitratos, fluoruro, sales disueltas y diversos contaminantes químicos.
  • Luz ultravioleta (UV): Inactiva bacterias, virus y otros microorganismos.
  • Intercambio iónico: Disminuye la dureza del agua al eliminar calcio y magnesio.

 

“Lavamos el tinaco, pero el agua sale igual”
Desde marzo, Andrea, vecina de Santa Tere, en Guadalajara, recibe agua de color amarillo y con olor a azufre. Aunque ha lavado el tinaco de su vivienda al menos una vez al mes, la calidad del líquido no mejora, por lo que compra garrafones para cocinar, lavarse los dientes y bañarse, un gasto que se suma al pago del recibo del SIAPA.

“Hemos lavado el tinaco como nos recomendaron, pero el agua sale igual. Ya no es tema de nosotros […] Sólo toca esperar que los garrafones gratis y las plantas móviles nos ayuden mientras solucionan esto”, expresó.

La situación se repite en otras colonias del Área Metropolitana de Guadalajara. Verónica, de Jardines del Country, instaló filtros de carbón, pero asegura que el olor persiste, por lo que utiliza el agua sólo para limpiar y continúa comprando garrafones.

“Esa agua nada más la usamos para trapear y lavar baños, pero no nos da confianza para bañarnos o cocinar”, afirmó.

En Tlaquepaque Centro, Yolanda denunció que el agua llega con color chocolatoso e incluso con lodo. “Mi yerno se ha subido a limpiar el tinaco tres veces, pero no sirve de nada. El problema ya no es de nosotros, les toca a ellos arreglarlo”, reclamó.