La Fiscalía de Chihuahua reconoció la presencia de cuatro agentes estadounidenses encubiertos en el operativo del fin de semana del 18 y 19 de abril donde murió el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Román Oseguera Cervantes, sin que su participación estuviera autorizada ni registrada oficialmente.

La fiscal del caso, Wendy Paola Chávez Villanueva, señaló que el propio funcionario fallecido era el único que conocía y coordinaba la interacción con los estadounidenses.

En una conferencia de prensa, aseguró que, de acuerdo con los avances de la investigación, los agentes extranjeros no formaban parte del despliegue institucional ni estaban acreditados ante autoridades mexicanas y que su inclusión en el convoy, integrado por elementos de la AEI y personal militar, no fue reportada a mandos superiores.

Chávez Villanueva precisó que la presencia de los extranjeros se conoció hasta después del accidente ocurrido el 19 de abril. “Fue en el momento del accidente, cuando al prestar auxilio a los afectados, que uno de los escoltas del director de la AEI, refirió a la persona que asumió el auxilio y el resguardo de la escena, que las personas que iban en el vehículo siniestrado eran presuntamente ciudadanos estadounidenses y enlaces de la embajada de Estados Unidos de América”.

Según la fiscal, los cuatro agentes vestían de civil, no portaban armas ni insignias oficiales y mantenían el rostro cubierto. Su interacción operativa fue limitada y se concentró exclusivamente en el director de la AEI y su círculo cercano.

La funcionaria dijo que “existen elementos que sugieren una posible colaboración de carácter extraoficial, cuya naturaleza deberá determinarse con mayor precisión en las siguientes etapas de la investigación”.

Cronología del operativo

El jueves 16 de abril partió un convoy de aproximadamente 40 agentes de la AEI desde Chihuahua hacia Guachochi, donde su director, Pedro Román Oseguera Cervantes, se reunió con un mando militar; posteriormente se sumaron alrededor de 50 elementos del Ejército. El grupo se trasladó a la comunidad de Polanco, donde pernoctó.

El viernes 17 de abril continuaron hacia la zona de El Pinal, donde instalaron un campamento. La madrugada del sábado 18 de abril iniciaron las labores de rastreo que derivaron en la localización de dos laboratorios clandestinos, hecho que fue notificado a la Fiscalía de Operaciones Estratégicas. Además se dio vista a la Fiscalía General de la República (FGR) para el aseguramiento y resguardo del lugar.

Tras ello, a las 17:30 horas del sábado el director de la AEI ordenó el retorno a la ciudad de Chihuahua.

Alrededor de las 01:50 horas del domingo ocurrió el accidente en el que murieron Oseguera Cervantes, el escolta Manuel Genaro Méndez Montes, así como los dos agentes estadounidenses.

“De acuerdo al peritaje, el accidente ocurre cuando, en un camino de terracería y con poca visibilidad, uno de los vehículos pierde el control y se precipita hacia un barranco. Al momento del accidente, descienden de la segunda unidad asignada a la seguridad del director de la AEI, dos escoltas y dos civiles más, quienes proceden a prestar auxilio a los accidentados con el apoyo del resto del personal que en ese momento conformaba el convoy”.

La fiscal señaló que las investigaciones continúan y que colaboran con los requerimientos de información de la Fiscalía General de la República (FGR).

Renuncia fiscal

El fiscal César Jáuregui Moreno informó que presentó su renuncia y reconoció inconsistencias en la información inicial proporcionada. “Es mi deber reconocer que respecto a los hechos que han trascendido en torno a la presencia de personas extranjeras que se identificaron como presuntos funcionarios extranjeros, la información con la que contamos inicialmente y que compartí con la opinión pública, era inconsistente y ameritaba una investigación para conocer en detalle su participación”.

“Con base en el curso de las investigaciones internas realizadas hasta ahora, resulta procedente señalar que hubo omisiones tanto en la información como en la gestión institucional, respecto de los puntos de contacto con dichas personas”, agregó.

El exfiscal reconoció tener una “responsabilidad política en el ámbito de liderazgo institucional y la necesidad de corregirla”, al tiempo que señaló que la polémica por la presencia de los agentes estadounidenses “eclipsó” la destrucción “de uno de los laboratorios de drogas más grandes en la historia” del país y “un golpe mayor a las capacidades del crimen organizado”.