Elon Musk lleva una década asegurando que la conducción autónoma total está a la vuelta de la esquina. Aunque la empresa ha avanzado en sus sistemas de asistencia a la conducción, una investigación de Reuters revela algo preocupante. Varias personas que trabajaron en este proyecto han denunciado que la tecnología sigue sufriendo errores básicos y peligrosos, y confiesas que no se subirían en un coche autónomo de Tesla por nada del mundo.

Qué ha pasado. En dicha investigación, Reuters contó con los testimonios de nueve «etiquetadores de datos» —las personas que entrenan ese sistema de IA de Tesl—, además de un ingeniero software que trabajó en el proyecto. Según ellos, los vehículos con estos sistemas chocan con animales, ignoran la presencia de autobuses escolares o aceleran en zonas de obras. Uno de los veteranos del equipo resumía todo en una frase: «todos hemos visto fallar el FSD».Cuidado con las demos públicas. Tesla ya ha lanzado programas piloto de robotaxi en ciudades como Austin (Texas). Musk afirma que su software es un sistema generalizado que se puede adaptar a cualquier ciudad sin mapas de alta precisión, pero estos entrevistados indican que la realidad operativa es distinta.

El truco. El personal de Tesla pasó meses grabando vídeos y mapeando la zona de Austin en la que se iban a realizar las pruebas, y dedicaron cientos de horas a etiquetar bordillos o marcas viales solo para evitar problemas durante las demostraciones. Según estos exempleados, ese nivel de intervención es inasumible a escala global.

Comparando peras con manzanas. Para sostener que el sistema FSD es hasta diez veces más seguro que la conducción humana, Tesla usa una metodología criticada por los expertos. Por ejemplo compara sus coches (4,1 años de antiguedad de media, sistemas de seguridad modernos) con los coches estadounidenses promedio, que tienen casi 13 años. Phil Koopman, profesor de la Universidad Carnegie Mellon, explicaba que eso «Es como decir que mi avión a reacción es más rápido que un bombardero de la Segunda Guerra Mundial». Los datos revelan que si solo se comparan accidentes con despliegue de airbag, la ventaja de tesla no sería de 10 a 1, sino de 3 a 1, e incluso ese dato es cuestionable.

El polémico modo «Mad Max». Los vídeos internos han mostrado coches de Tesla circulando a velocidades muy superiores a las permitidas tras la introducción de ciertos modos de conducción agresivos como el llamado «Mad Max». Algunos de los empleados que participaron en la investigación informaron de coches viajando a casi 100 km/h en zonas limitadas a 40 km/h. Esa agresividad en la conducción es tratada a menudo como un problema de baja prioridad por parte de sus ingenieros, a pesar del riesgo que supone para la seguridad vial en esos entornos urbanos.

Investigaciones en curso. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) tiene en la actualidad cuatro investigaciones abiertas sobre el FSD y el Autopilot. En dichos casos se incluyen situaciones en las que los vehículos de Tesla ignoraron semáforos en rojo o giraron directamente hacia el tráfico en sentido contrario. Se investigan también accidentes fatales que ocurrieron en condiciones de baja visibilidad —niebla, resplandor solar—, y donde los sensores del Tesla, que están enfocados totalmente al uso de cámaras, han resultado ser insuficientes.